domingo, 19 de febrero de 2017

Las bibliotecas escolares no son útiles o inútiles, son sencillamente necesarias

La implementación de programas de apoyo al desarrollo de bibliotecas escolares en los centros educativos es una cuestión de voluntad política. Las bibliotecas escolares pensadas como recursos educativos en manos del profesorado para su quehacer docente y al servicio de la comunidad educativa, son una opción pedagógica que responde a una intención determinada.

Así pues las bibliotecas escolares no es que sean consideradas útiles o inútiles por parte de la administración, nadie discute su valor. Lo que se pone entre dicho es si son necesarias o no. Este es el problema real que tenemos sobre la mesa.

Podemos argumentar su necesidad de muchas maneras. No es difícil hacerlo. Tenemos discurso armado suficiente para sacar nota en una buena exposición argumentativa.  Esta no es la cuestión. Me pregunto, más bien, en base a qué parámetros la administración mide que un recurso educativo es necesario o no en la escuela. ¿Parámetros económicos, organizativos, metodológicos, curriculares…? ¿Donde se ponen las prioridades?

La biblioteca escolar es necesaria, pero  también deberíamos considerar unas premisas de posibilidad. Si miramos como están nuestros centros y las carencias que tenemos en todos los ámbitos (materiales, humanos….) incorporar una infraestructura bibliotecaria, una dotación económica para sus fondos y la figura de un bibliotecario escolar con horas de dedicación… ¿en este momento es realmente necesario? ¿Para qué? Para el fomento de la lectura y el acceso a la información podemos utilizar diversos recursos en el centro escolar. Es fundamental tener libros. La manera de gestionarlos es otro tema. ¿Es una prioridad?

Muchos creemos que la biblioteca escolar puede ser la herramienta más potente para el fomento de la lectura en la escuela, pero siempre y cuando sea una herramienta en manos de los maestros. Estos han de sentirse empoderados para su uso desde la corresponsabilidad colectiva de considerar la lectura como una prioridad del proyecto educativo de centro. 

Una biblioteca escolar de verdad (no la ideal) será siempre una biblioteca sencilla y flexible en su gestión, singularizada y en la mayoría de casos muy lejana de las normativas y estándares internacionales. Eso es una biblioteca escolar. Desde esta realidad hay que ayudar a su mejor gestión, a su mejor dotación…. pero partiendo siempre de su peculiaridad. Una sencillez que hace de ella una biblioteca accesible a los maestros y a la vida de la comunidad.

Ha de ser un espacio y un recurso que sea parte intrínseca de la escuela, que disponga de un docente que ejerza la función de responsable de ese recurso. Los órganos de coordinación existentes son los que han de gestionar y dinamizar la biblioteca escolar. Así de simple tendría que ser. Los equipos de apoyo de la biblioteca escolar no son sino los mismos órganos de coordinación, más comisiones de trabajo o distribución de tareas entre el mismo claustro.

Disponer de propuestas, proyectos, iniciativas para usar la biblioteca escolar, sí que incentiva esfuerzos colectivos para organizarla y desarrollarla o determinar un proyecto para ella como centro. Pero si consideramos a la biblioteca escolar como una infraestructura bibliotecaria del mismo calibre que una biblioteca pública, poco podremos hacer. O si aspiramos a ello, siempre nos sentiremos poca cosa. No nos engañemos, tal y como estamos (con pocos recursos), disponer de una gran infraestructura representa un lujo para un centro escolar, que aportará mucho “valor añadido” a todo el proyecto educativo pero que necesitará para ello hablar siempre en términos de “integración curricular”.  Hay que pensar la biblioteca escolar desde dentro de la escuela.

Pidamos, desde esta perspectiva, a la administración que considere la necesidad de implementar programas de apoyo a las bibliotecas escolares, que actue de forma proactiva, potenciando la autonomía de centro para la gestión de la biblioteca, pero también incentivando recursos de apoyo para los maestros que se apropian de sus bibliotecas, así como programas de colaboración con las bibliotecas públicas de la misma zona territorial.

Esta es la gran necesidad, La gran prioridad es dotar de buenos fondos estas bibliotecas, la escuela necessita libros y recursos de calidad. 

viernes, 21 de octubre de 2016

La potencialidad de la biblioteca escolar como referente cultural emancipador, corporativo y curricular dentro del centro educativo

Uno de los ámbitos de actuación de la biblioteca escolar es su función curricular como centro de recursos. En el actual contexto cultural donde el acceso a la información es múltiple y diversificado... ¿tiene sentido configurar la biblioteca escolar como centro de recursos al servicio de la enseñanza y el aprendizaje?

Pensar que una biblioteca puede resultar obsoleta como modelo de acceso a la información es despreciar su potencialidad como referente cultural emancipador, corporativo y curricular dentro del centro educativo. 

Es cierto que hay que actualizar los recursos que la biblioteca contiene, pero también resulta imprescindible resituar esta función en relación  a las necesidades reales de los centros escolares.

¿Qué necesidades surgen en un centro educativo en relación al acceso a la información y la gestión de los recursos documentales?

Podemos detectar tres necesidades básicas donde la biblioteca puede intervenir y mostrar utilidad. De este análisis surgen tres rasgos diferenciados de la biblioteca escolar como referente cultural del centro escolar. La biblioteca escolar como:

1. Referente cultural emancipador
2. Deposito corporativo de referencia
3. Servicio de apoyo curricular

NECESIDAD 1. Asegurar el acceso a contenidos culturales de calidad para el desarrollo personal y académico del alumnado con el objetivo de incentivar su curiosidad intelectual y su creatividad. 

Urge disponer en el centro escolar de mecanismos para facilitar el acceso a contenidos de calidad y evitar los posibles riegos de saturación y superficialidad propios de un contexto cultural sobre-informado. 

La biblioteca escolar como referente cultural emancipador ofrece propuestas concretas de lectura y facilita el acceso a actividades culturales en el entorno de la comunidad educativa. La biblioteca es un punto de acceso a la información y a la cultura que asume una función mediadora. Entendida la mediación con un matiz emancipador. La acción de la biblioteca tiene intencionalidad. La biblioteca incitar a leer, a buscar, a indagar, a pensar… estimulando hábitos culturales. También permite trascender el marco estrictamente escolar y conectar al alumnado con la realidad cultural de su entorno inmediato. 

NECESIDAD 2. Gestionar de forma corporativa los recursos que dispone el centro educativo utilizando dispositivos que faciliten su socialización y garanticen su disponibilidad.

Se precisa en la organización escolar dispositivos para la gestión técnica de los recursos didácticos y culturales del centro escolar. Son un patrimonio documental que requiere custodia y cuidado. Alguien debe responsabilizarse y establecer mecanismos de selección, adquisición y expurgo, así como garantizar su uso y distribución.

La biblioteca escolar como depósito corporativo se responsabiliza de la gestión colectiva de los recursos del centro educativo. Organiza los recursos confeccionando una colección disponible en la biblioteca o distribuida en las aulas, seleccionando, clasificando y realizando el tratamiento técnico de los materiales. La biblioteca también realiza el archivo y depósito (para garantizar su acceso) de los recursos digitales de la comunidad, así como aglutina y conecta las selecciones de recursos digitales de los propios maestros. 

NECESIDAD 3. Disponer en las aulas de recursos didácticos de calidad, diversos y cambiantes, así como establecer propuestas de lectura facilitando itinerarios lectores en función de intereses y capacidades lectoras. 

Se requiere empoderar al profesorado de su responsabilidad en la provisión de los recursos. El equipo docente es quien tiene que proveerse de estos materiales en función de las necesidades detectadas.

La biblioteca escolar como servicio de apoyo curricular distribuye materiales a las aulas y facilita, asiste o ayuda al profesorado en el proceso de localización y recuperación de recursos. La biblioteca escolar interviene con una función curricular de apoyo al profesorado. La biblioteca realiza selecciones específicas, elabora propuestas de lectura o confecciona itinerarios lectores de forma vinculada a la programación docente. También procura por su cuidado y renovación según las necesidades de cada curso escolar.